La inteligencia humana y su desarrollo
En esta lectura nos muestra la inteligencia como la forma superior de adaptación, la cumbre de los esfuerzos que realizan las criaturas vivientes para sobrevivir.El francés Alfred Binet, quien a principios del siglo XX creó la primera prueba para medir la inteligencia infantil, consideraba que la comprensión y la invención era los dos actos más importantes de la inteligencia.
Si observamos un bebé recién nacido, nos dará la impresión de que no sabe nada; si a este mismo niño lo vemos un año después, quedaremos sorprendidos por los enormes logros que a alcanzado y la forma prodigiosa en la que han evolucionado sus destrezas intelectuales, motoras y sociales.
Los primeros filósofos que plantearon explicar de dónde proviene el conocimiento, de esto resultó una larga controversia entre los innatista y los empiristas.
Los innatistas sostienen la opinión de que el conocimiento es una especie de don divino.Los empiristas se fueron al otro extremo, afirmando que los seres humanos al nacer no sabemos nada. Nuestra mente, afirman, es una tabula rasa; una especie de tablero en blanco donde la experiencia va dejando su huella, de modo que lo que los seres humanos llegamos, a ser, o a conocer, dependerá de las oportunidades que tengamos para experimentar el mundo y recibir educación.
En las investigaciones actuales de los recién nacidos, se pueden decir que nacen pre adoptados al mundo y que no solo son capaces de realizar con éxito tareas de la infancia, como subsistir, aprender a comunicarse, establecer lazos afectivos con las personas que lo rodean.
Al parecer, las supuestas limitaciones de los bebés eran más limitaciones técnicas que limitaciones reales. Como los bebés que no hablan, resulta un problema averiguar qué saben. La enorme complejidad de los bebés parece confirmar la idea de que “ya lo saben todo”.
Es evidente que al nacer, el niño hereda millones de evoluciones y conocimientos.
La fascinante disposición innata que tienen los bebés para aprender y construir conocimientos es muy importante, en estrecha relación con un medio activo, donde juntos construyan el conocimiento. Es necesario destacar la presencia de un tercer factor en este proceso de construcción del conocimiento, la cultura: los logros y conocimientos.
Todo proceso de conocimiento tienen lugar a través de lo que hacemos o experimentamos. Esta capacidad visual del recién nacido es importante para el origen de las relaciones sociales, ya que la mirada mutua es una forma muy significativa de contacto social.
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